
La juventud es un actor de cambio y transformación social, así como una etapa con esencia propia en el proceso de desarrollo personal, que debe ser vivida plenamente y con el ejercicio integral de sus derechos.
En este orden, la juventud por tanto, debe ser considerada por las instituciones públicas como actores estratégicos de desarrollo, capacitado para aportar a la construcción de un presente y un mejor futuro para todos y todas.
Las y los jóvenes constituyen un amplio y heterogéneo sector de la población: unos viven en la ciudad, otros en zonas rurales o en comunidades; algunos estudian y trabajan, otros solamente estudian y otros más no tienen la oportunidad de estudiar ni de trabajar. Con una multiplicidad de necesidades y perspectivas de vida diferentes, tiene sin embargo un común denominador: la discriminación y la exclusión de las que son objeto las y los jóvenes, la falta de un reconocimiento pleno como sujetos de derechos por parte de la sociedad.
Las principales problemáticas de la juventud actualmente van desde la discriminación por su forma de vestir, de comportarse y de expresarse en distintos ámbitos, como el hogar, la escuela y la calle, hasta la exclusión y negación de sus derechos a la educación, al trabajo, a la salud, a la participación política y mucho menos disponer de espacios propios de expresión juvenil.
(Eq.Co_Calpipil)